Grupos de crecimiento: la autovía de la salud

Patricia S. Aliu
Fundadora/Directora de GM

-¿Qué dices…?!!!- respondí a mi terapeuta.- ¿Cómo te imaginas que compartiré mis cosas con gente desconocida….?
Sonriendo me dijo: tampoco conocías a tu padre cuando naciste…
-Que tontería!- dije
-Tienes miedo…-me contestó
-Sí. Tengo miedo y vergüenza. Sobretodo de lo que pensarán de mí.
Me soltó una pregunta rara (típica en ella que tenía el don de desconcertarme como suelen hacer los maestros zen)
-¿Sabes que es una enzima?
-Ni idea
-Búscalo en el diccionario…Nos vemos la próxima. Y me saludó con un beso.

El diccionario decía: Las enzimas no alteran el balance de las reacciones en que intervienen, pero consiguen acelerar el proceso millones de veces.
Una enzima acelera un proceso pero sin intervenir en él – traduje para mi.
Inquieta y curiosa llegué a la siguiente sesión y le dije:- Ya sé lo que es una enzima ¿Y esto qué tiene que ver con el grupo?
-Trabajar en grupo es la “enzima” del crecimiento personal- me respondió.

Verás: hacer un trabajo terapéutico individual es importante pero conviene que pruebes como es eso de “estar con otros”. Fíjate a tu alrededor: la mayoría de las cosas se desarrollan grupalmente. Los seres humanos aprendemos en grupo: la escuela, la familia, la panda…Hasta la naturaleza nos transmite esa sabiduría cuando muestra a los animales en manadas. Así crecemos más rápido porque nos intercambiamos información y nos influenciamos mutuamente.

Si alguien del grupo no sabe algo, otro que conoce la experiencia lo acompaña en su aprendizaje. Si alguien sufre (o está pletórico de felicidad) lo comparte y se cumple el dicho: “Una pena compartida es media pena y una alegría compartida vale el doble”.

Si siempre has sido tímido y quieres “estrenar” una nueva forma de ser….que mejor que en un espacio nuevo, pequeño y cuidado para ejercitarla?
Es más o menos como elegir entre coger la vieja y conocida carretera o arriesgarte a la autovía…

Para entonces sentía el mismo vértigo que cuando te asomas a un abismo que te asusta y deslumbra a la vez.
Vale-dije- Apúntame a la autovía…digo al grupo.

De esta anécdota han pasado ya más de 30 años y la sigo recordando y contándosela a todos los nuevos valientes que llenan nuestros grupos de crecimiento y las aulas de nuestra escuela de Gestalt.

Es verdad que hace 30 años, participar en un grupo, era algo “raro”; hoy se ha hecho más común y cotidiano…y hay por doquier. Y hay tantos coordinadores de grupos como grupos encuentres. La pregunta es: ¿que tan experimentado es este coordinador? Buena pregunta…

La mayoría de la gente conduce y muchos, sin experiencia, conducen temerariamente yendo por una autovía como si fuera una autopista. En el trabajo grupal también hay temerarios, solo que, si alguien termina golpeado, no se ve a simple vista.

Cuando decidas ir por la autovía, elige un buen coche y un buen conductor. Y luego, a disfrutar del viaje…!

 

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